23.12.22. Las venas abiertas.
Vi sus ojos llorosos en el espejo retrovisor. Han pasado cinco años desde que Roberto se fue de Venezuela. Vino a probar la vida en Perú. Trajo consigo perro, hija y esposa en la maleta. Probó la suerte, creyendo que la economía peruana era una de las más estables.
"Cuando la gente me pregunta si me gusta Lima, no sé qué decir. Podría decir que no. Nunca lo pensé. Hace cinco años que no pienso en lo que me gusta. Simplemente existo".
Hay escenas que cuesta soltar de la cabeza. Las venas permanecen abiertas. Quizás más abiertas que nunca. Basta saber cuánta sangre nos queda por derramar.